Dolencias
Protrusión discal
Una protrusión discal puede asociarse a dolor y rigidez. Con evaluación y progresión, es posible mejorar la función y la confianza al moverte.
La protrusión discal es una alteración del disco intervertebral que puede generar dolor local y sensación de rigidez. No siempre produce irradiación, y su impacto depende de la sensibilidad y de cómo se carga la columna.
Suele relacionarse con acumulación de cargas, movimientos repetidos, posturas sostenidas y falta de movilidad en caderas o columna. También influye el nivel de actividad y la tolerancia del tejido.
Si se ignora, puede promover episodios repetidos y limitar actividades básicas como agacharse, levantar peso o estar mucho tiempo sentado. La evitación prolongada suele empeorar la condición física general.
En Kinésica usamos terapia manual para mejorar movilidad y reducir tensión, integrando osteopatía y manipulaciones cuando están indicadas. Sumamos RPG y trabajo de cadenas musculares para ordenar la postura y optimizar cómo distribuís la carga en tu cuerpo.
La evaluación define qué movimientos ayudan y cuáles conviene dosificar. En sesiones trabajamos con ejercicio progresivo, educación para manejar síntomas y un plan de retorno gradual a tus actividades y entrenamiento.
Abordaje en Kinésica
El plan se ajusta a tus síntomas, movilidad y objetivos de actividad.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia biomecánica entre una protrusión discal y una hernia?
En la protrusión discal las fibras externas del anillo fibroso se deforman hacia afuera pero permanecen continuas; en la hernia, el anillo se rompe y el núcleo pulposo se extruye.
¿Qué posturas o movimientos suelen sobrecargar una protrusión discal?
La flexión repetida del tronco hacia adelante al levantar peso con las piernas rectas y sentarse encorvado durante horas aumentan la presión que empuja el disco hacia atrás.